En una esquina que no perdona, dos motos se dieron un beso de acero en el límite de Bosque Grande y Villa Evita. El saldo: dos personas en el hospital y un susto que no se olvida fácil.
La escena parece sacada de una peli de acción, pero es el pan de cada día en las calles marplatenses. ¿Por qué importa? Porque el tráfico salvaje sigue dominando la ciudad y nuestros reflejos tienen que estar más finos que nunca.
Los accidentes entre motos han sido una constante en la ciudad, con una mezcla peligrosa de imprudencia y falta de control. Y aunque parece un tema menor, cada uno de estos siniestros tiene un impacto concreto: vidas que cambian en un pestañeo.
Por suerte, los accidentados están fuera de peligro. Pero ahí va la pregunta: ¿quién arregla las motos y quién paga la cuenta del hospital? Si te tocó alguna vez en la familia sabés que no es poca cosa.
¿Cómo hacemos para no ser parte del próximo accidente? ¿Es momento de replantear cómo manejamos o seguimos apostando al azar en cada esquina?
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