Juan B. Justo pide café para volver a ser paseo
Comerciantes de Juan B. Justo piden cafés, mejoras urbanas y más seguridad para que la avenida deje de ser una compra puntual y vuelva a atraer turistas.

En Juan B. Justo no falta mercadería: falta quedarse. Comerciantes de la avenida quieren que la zona deje de ser ese lugar al que se va con una compra anotada y se vuelve directo a casa. El objetivo es más ambicioso: recuperar movimiento, atraer turistas y convertir el corredor en un paseo que invite a caminar, mirar vidrieras y frenar a tomar algo.
La postal actual, según quienes trabajan allí, es bastante distinta a la de otros circuitos comerciales marplatenses. Históricamente ligada a los tejidos y la indumentaria, la avenida sumó fragancias, artículos de bienestar, productos para regalo y propuestas mayoristas. Pero la variedad no alcanza si la gente no tiene un motivo para recorrerla sin apuro.
El reclamo más repetido tiene nombre sencillo: gastronomía. Comerciantes señalan que faltan cafés, restaurantes y espacios para sentarse, servicios que en zonas como Güemes ayudan a que una salida de compras se transforme en un plan completo. Cuando un turista pregunta dónde comer o tomar un café cerca, dicen, las opciones escasean y muchas veces terminan recomendando otros sectores de la ciudad.
Mientras tanto, los locales intentan sostener las ventas con precios competitivos, productos nuevos y una fuerte presencia en redes sociales. Una comerciante puso un ejemplo concreto: si un artículo cuesta 50 mil pesos en el centro y 35 mil en Juan B. Justo, esos 15 mil de diferencia pueden inclinar la balanza. El problema es que el ahorro hoy convoca una compra puntual, pero no necesariamente genera el paseo ni suma nuevos clientes.
También aparece la preocupación por el estado del espacio público, la limpieza, los horarios de cierre y la percepción de seguridad durante la tarde-noche. Varios comerciantes empezaron a organizarse por WhatsApp para coordinar pedidos comunes: mejores calles, tachos de basura, bancos y mayor presencia en la zona. La apuesta es que Juan B. Justo no dependa sólo de cada vidriera. La pregunta es si alcanza con precios bajos o si Mar del Plata necesita devolverle a la avenida algo básico: razones para quedarse.
El objetivo es más ambicioso: recuperar movimiento, atraer turistas y convertir el corredor en un paseo que invite a caminar, mirar vidrieras y frenar a tomar algo



