La camilla no entra y cada minuto pesa
Un proyecto propone camillas verticales para evitar que escaleras y ascensores chicos demoren traslados urgentes en Mar del Plata y Batán cuando apremia.

Una escalera angosta o un ascensor chico pueden trabar un traslado urgente. Para ese problema concreto, que aparece en edificios, viviendas e instituciones de Mar del Plata y Batán, el concejal Diego García presentó un proyecto de ordenanza para incorporar camillas verticales y colchonetas de evacuación.
La iniciativa plantea un protocolo municipal destinado a personas con movilidad reducida o que requieren asistencia permanente. La clave son dispositivos pensados para circular por espacios donde una camilla tradicional no puede doblar, entrar o bajar sin demoras: pasillos estrechos, escaleras complicadas y ascensores de dimensiones reducidas.
El proyecto todavía debe ser tratado y aprobado para convertirse en ordenanza. Si avanza, alcanzaría a centros de día, residencias para adultos mayores, centros de rehabilitación, instituciones de salud mental y otros espacios donde se realizan traslados de personas que no pueden movilizarse por sus propios medios. También contempla situaciones domiciliarias, una postal conocida en muchos edificios de la ciudad.
Las camillas verticales y las colchonetas de evacuación incorporan arneses de seguridad y permiten descender por escaleras o atravesar sectores angostos. El objetivo es reducir riesgos tanto para la persona asistida como para quienes hacen el traslado. No se trata solo de sumar equipamiento: la propuesta incluye capacitaciones periódicas para el personal responsable de usarlo.
El Municipio, a través de la Subsecretaría de Inspección General, tendría a cargo los controles y las capacitaciones. Además, el texto fija un plazo de 180 días desde una eventual aprobación para que las instituciones y servicios alcanzados se adapten. Los elementos deberán estar señalizados, accesibles y listos para usar ante una emergencia.
El punto de fondo es simple: cuando cada minuto importa, la arquitectura no debería convertirse en otro obstáculo. La discusión que abre el proyecto es cuánto deberían anticiparse los edificios y las instituciones a una situación que, cuando ocurre, ya no da tiempo para improvisar.
El proyecto todavía debe ser tratado y aprobado para convertirse en ordenanza



