La terminal de Mar del Plata, que solía rebosar de turistas cada temporada, parece que ya no es el epicentro del caos vacacional que solía ser. El movimiento de colectivos es notablemente menor y se siente en la ciudad.
Esto importa porque refleja un cambio en las tendencias de viaje, quizás más gente elige autos particulares o vuelos, impactando directamente en la economía que dependía de ese movimiento antes.
Históricamente, la terminal era un símbolo del verano en Mar del Plata. Las filas se extendían y el ruido era casi parte del paisaje. Pero los números actuales están lejos de lo que solíamos ver hace una década.
Para Mar del Plata, esto significa menos ingresos para los comerciantes de la zona y un impacto en los servicios que giran en torno al turismo masivo por autobuses.
La pregunta ahora es: ¿cambiarán las políticas locales para impulsar el transporte público, o vamos a depender más del auto? El futuro turístico de MDP quizás ya no pase por la terminal.
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