Los pibes que reparten con apps en Mardel están más jugados que en otras ciudades. Mientras en otros lados avanza, acá no hay ni ley que los cuide. Desde el Sindicato de Cadetes y Motoristas están alzando la voz porque sienten que la ciudad está quedándose atrás.
Seamos sinceros: trabajar en apps suena a libertad, pero sin derechos básicos es más como estar en una estafa piramidal. Lo que pasa en Mar del Plata es que quienes hacen las entregas no tienen una regulación que los proteja, y eso les trae más quilombos que beneficios.
Así que la pregunta clave es: ¿va a avanzar alguna vez esta normativa para que no sean los eternos olvidados del sistema laboral? Tiramos la posta y te leemos: ¿vos qué pensás?
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