La ruta 88 se convirtió en un campo de batalla con consecuencias trágicas. Un remís y un camión frigorífico chocaron dejando al remisero fallecido al instante y a una joven deportista marplatense con heridas gravísimas: neumotórax y traumatismo de cráneo. No fue una carrera de autos, pero dejó a muchos en shock.
Más allá del impacto fatal, esto nos toca de cerca porque muestra lo precario que puede ser moverse por las rutas cuando fallan las condiciones o el sentido común. ¿Cuántos más tienen que esperar a que algo falle?
Este suceso no es aislado. Las rutas se han vuelto un desafío diario. Con tantos que circulan a diario, es un recordatorio de que la seguridad vial no es un juego pero sigue siendo una ruleta rusa en MDP.
El accidente nos deja con preguntas inevitables: ¿están nuestras rutas y vehículos en condiciones para tanto tráfico? Por ahora, parece que no.
Queda preguntarnos qué medidas se tomarán para evitar que la próxima noticia sea sobre otra tragedia que pudo evitarse. Va siendo hora de que algo cambie, ¿no?
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