30 puestos que exponen el golpe al comercio local
Ventas en baja, alquileres que no cierran y empleo en alerta: CAMECO describe una crisis que ya se siente en locales de Juan B. Justo y la ciudad.

Unos 30 puestos de trabajo alcanzaron para dejar al descubierto una postal incómoda de Mar del Plata: mucha gente buscando entrar a una empresa nueva mientras los comercios de la ciudad intentan no bajar la persiana. Juan Antonio Gutiérrez, presidente de la Cámara Marplatense de Empresas Comerciales y de Servicios (CAMECO), describió un escenario de ventas flojas, costos difíciles de sostener y hogares que recortan compras.
“Hay bolsillos flacos”, resumió el dirigente al explicar por qué el consumo viene perdiendo fuerza. Para los comercios chicos y medianos, el problema no es solamente vender menos: también deben afrontar alquileres, impuestos, servicios y proveedores con una caja cada vez más ajustada. Cuando el cliente compra solo lo indispensable, la diferencia se siente rápido en rubros que dependen de gastos no urgentes.
Uno de los puntos que marcó Gutiérrez es la situación de Juan B. Justo. Según explicó, muchos locales buscan renegociar contratos de alquiler para evitar el cierre, porque los números actuales no alcanzan para cubrir los costos. La avenida, clave para el movimiento comercial marplatense, funciona como termómetro de una tensión que también aparece en otros corredores y barrios de la ciudad.
La preocupación se extiende al empleo. El titular de CAMECO mencionó la cantidad de personas que se presentaron para cubrir apenas 30 vacantes en una empresa que abrirá en la zona de San Juan y Luro. No precisó cuántas postulaciones hubo, pero usó esa escena como señal de la dificultad que atraviesan quienes buscan trabajo y de la fragilidad de las pymes para sostener planteles.
Gutiérrez también cuestionó la presión impositiva y habló de una reconversión comercial acelerada: más ventas online, formatos de grandes establecimientos y estructuras con menos personal. Sobre negocios vinculados a capitales extranjeros, planteó que el debate central debe ser cómo competir con reglas claras y sostener empleo local, sin convertir el origen de una inversión en el foco del problema.
Para CAMECO, la salida pasa por fortalecer al comercio de cercanía, mejorar las condiciones de compra y adaptarse al canal digital. La pregunta que queda para Mar del Plata es concreta: ¿cuánto tiempo puede aguantar un local cuando vender dejó de alcanzar para mantenerlo abierto?



